Diócesis de Lugo

Experiencia 1

Enviada por Fozar el 11 de noviembre de 2015:

Apostaté alrededor de 2009. La única traba fue que tuve que enviar dos cartas: la primera fue aparentemente ignorada por el Obispado, supongo que para ver si iba en serio. Por otra parte, me respondieron en “perfecto castellano”, aunque mis cartas iban en aquel otro dialecto que chapurreamos por estas tierras para fastidar al gobierno central y ser unos separatistas filo-etarras (ha ha ha). El tonillo paternalista de la carta de respuesta no tenía desperdicio, me recordó a la última vez que me confesé para comerme una hostia (en la iglesia…)

Nunca comprobé en persona si mi nombre había sido borrado en mi ex-parroquia, lo tendré que hacer en el futuro. Por si alguno lo duda: apostatar no es una chorrada. Poco a poco, socava la posición de España con respecto al Concordato. Así que no basta con ignorar a la Iglesia: ellos no te ignoran a ti si le pueden sacar réditos a tu membresía (aunque tú no te enteres).

Como decia mi abuelo: “te venden fincas en el cielo, pero ellos las compran en la tierra”.

Experiencia 2

Enviada por Non Serviam el 26 de julio de 2016:

No me resultó para nada sencillo apostatar, debido a los constantes impedimentos primero del obispado y luego de mi parroquia. El trámite finalmente se llevó a cabo, después de aguantar un tono paternalista y soberbio por parte de la Iglesia.
Sin embargo, cuando conseguí finalizar el proceso, la satisfacción fue enorme. Animo a todo el mundo que lo quiera intentar a apostatar, es solo cuestión de voluntad!

Experiencia 3

Enviada por Xabier el 26 de enero de 2017:

Me ha resultado sencillo apostatar en la diócesis de Lugo, con un pero.
Obtuve la partida de bautismo en Santiago A Nova (tardó un par de días desde que la pedí). Hasta aquí todo bien.
Me presento en el obispado con dicha partida, fotocopia compulsada de DNI y el formulario escrito que ofrece esta web.
En mi caso, me pusieron problemas con el formulario. Decían que había información que no era real, y que debía escribir yo de mi mano un texto diciendo que por qué quería apostatar. Así lo hice, extrayendo varias frases del documento de esta web.
Una vez tuve los tres documentos, el amabilisimo Jose Manuel Penela tramitó la solicitud de apostatía y minutos después salí del obispado con el documento que me “certifica” como apóstata.

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